Todo lo que debes saber sobre el lenguaje corporal

Valeria Sabater · 29 enero, 2019
Dentro del lenguaje corporal, es clave mostrar apertura, cercanía y evitar siempre cruzarnos de brazos.

No hace falta hablar para comunicar un sin fin de mensajes a través de nuestro lenguaje corporal. Saber dominarlo y utilizarlo a nuestro favor, nos permitirá sin duda ser más eficaces en el desempeño laboral y también en las relaciones sociales del día a día. Es un arma de poder que no podemos descuidar.

Para comprender el impacto de esta área del desarrollo personal, podemos poner un sencillo ejemplo. Todos hemos pasado por un proceso de selección de personal, ahí donde la entrevista suele ser clave en el reclutamiento. Un aspecto que se valora en los candidatos a un empleo es aquello que comunican a través de sus gestos y posturas.

A través de ese lenguaje corporal damos pistas de nuestra personalidad, del estado anímico, de la seguridad personal, de nuestros miedos, ansiedades y mayor o menor apertura social. Todo ello configura una orquesta silenciosa pero altamente llamativa sobre el perfil de alguien, algo que en última instancia, le abrirá o le cerrará puertas.

¿Quien se puede negar entonces a aprender unos consejos básicos sobre esta disciplina? En el campo del desarrollo personal todo matiz marca mayores posibilidades de éxito y bienestar. Por ello son tan valiosos cursos como el de Ismael Cala. Con ellos, nos acercamos cada día más a ese ideal de nosotros mismos, a ese que deseamos alcanzar.

“Existe un lenguaje que vamás allá de las palabras»

-Paulo Coelho-

grupo de políticos evidenciando errores en su lenguaje corporal

Las claves del lenguaje corporal

Pocas imágenes son más ilustrativas del poder del lenguaje corporal como la foto superior. En ella vemos a diferentes líderes políticos reunidos en lo que parece una difícil negociación. Intuimos casi al instante quiénes ostentan mayor poder. Aún más, entre esas tres personas centrales que nos llaman la atención, solo una parece más accesible, abierta al diálogo.

De los otros dos (que aparecen con los brazos cruzados) uno parece obstinado en su férrea postura. El otro, parece haber dado por perdido el tema de negociación. Son como vemos, figuras que representan muy bien ese tipo de lenguaje donde emana la propia esencia de la persona, lo mejor de ella y también lo peor.

Por nuestra parte, y lejos ya de esa compleja esfera política, estamos más que obligados a dar siempre lo mejor. A despertar nuestro potencial para crear impacto, alcanzar metas comunes y sobre todo, crear entornos más armónicos donde todos salgamos beneficiados.

Veamos por tanto algunas claves sobre el lenguaje corporal.

1. El lenguaje no verbal de la confianza y la apertura social

Si hay algo que debemos evitar a toda costa son los brazos cruzados. Esos brazos, esas manos que buscan la protección del cuerpo denotan inseguridad, desconfianza y hasta negativismo. Nadie gana nada desde esta posición y el mensaje que le damos al otro, es tan negativo como desagradable.

Debemos entrenar por tanto el lenguaje no verbal de la confianza.

  • Sonríe sin exagerar.
  • Tus manos y brazos deben moverse con regularidad, mostrando apertura, cercanía y esa armonía emocional donde desprender calma y carisma a la vez.
  • No levantes nunca las manos por encima de tus hombros, denota autoritarismo.
  • Nunca mires hacia abajo
  • Inclínate un poco hacia delante, sin exagerar pero acercándote a los demás.
  • Mira a quien tengas enfrente, no lo rehuyas en ningún momento

2. La coreografía perfecta: alinea lo que dices con lo que expresas

Aquello que dices debe estar en sintonía con lo que expresas. Debe ser un baile perfecto donde las palabras transmitan lo mismo que tus gestos, todo en ti debe estar alineado: mirada, sonrisa, hombros, manos, emociones, palabras, gestos…

personas hablando y trabajando su lenguaje corporal

3. La posición de tus piernas

A menudo suele decirse que las piernas son ese barómetro imprescindible de nuestras emociones. Resulta curioso, pero algo común es ver por ejemplo a una persona sentada en una silla y moviendo nerviosamente una de sus piernas denotando así su ansiedad o inseguridad.

  • Las piernas nos llevan, nos hacen libres pero también prisioneros. Por tanto, es esencial que en el lenguaje corporal cuidemos esta parte de nuestra persona.
  • Si estamos de pie, adelantemos un poco una pierna hacia delante.
  • Si estamos sentados, evitemos cruzar las piernas o separarlas en exceso.
  • En caso de que estemos de pie, evitemos quedarnos siempre en una misma posición. Sin caer en un exceso de movimiento, lo mejor es dar pequeños pasos a un lado y a otro, adecuarlos con nuestros gestos para cuidar del equilibrio y ante todo, de esa cercanía con el otro. Pero sin avasallar, sin invadir espacios ajenos.

Para concluir, tal y como podemos ver estos temas son siempre tan interesantes cómo útiles en el día a día. Mejorar en este ámbito y otros aspectos del desarrollo personal, conforma ese músculo sensacional que todos podemos entrenar. Con cursos como el de Ismael Cala se abre nuestra mejor oportunidad.