Cómo resolver conflictos sin perder la calma

Valeria Sabater · 29 enero, 2019
Para resolver conflictos con eficacia y sin perder la calma, es clave saber dominar la Inteligencia Emocional. Solo así controlaremos esas tensiones internas que a veces nos hacen reaccionar de un modo poco útil.

Resolver conflictos de manera efectiva y sin perder la calma más que un arte, es pura estrategia. Es el resultado de una adecuada inteligencia emocional y del dominio de una serie de herramientas y habilidades que todos podemos aprender. Así, y dentro de las ciencias sociales, pocos procesos resultan tan interesantes como enriquecedores para nuestras interacciones cotidianas.

Pensemos en ello durante un momento ¿cuándo tuvimos por última vez una desavenencia con alguien? A veces, una diferencia, enfoques opuestos, un desacuerdo o incluso un simple malentendido, puede desencadenar situaciones algo tensas entre grupos de trabajo, familia e incluso entre una pareja.

Es necesario que entendamos los conflictos de otro modo. Lejos de verlos con angustia y preocupación, es mejor apreciarlos como esas situaciones con las que todos podemos aprender. Este choque de criterios puede llevarnos a menudo a un entendimiento donde ambas partes, ganan y se benefician. Ahora bien, para lograrlo debemos conocer diferentes pautas para alzarnos como buenos estrategas en este campo.

Con cursos como el que nos propone Ismael Cala, todo un líder en el campo del desarrollo personal, podremos convertirnos en esas personas altamente efectivas a la hora de resolver conflictos. Veamos más datos al respecto.

«No sólo no hay parejas sin conflictos, sino que son los conflictos lo que hacen atractivo estar con otro, y más que los conflictos, las diferencias (que son justamente las que generan el conflicto)»

-Jorge Bucay-

cuerda simbolizando cómo resolver conflictos

Cómo resolver conflictos de manera inteligente

Según  Domínguez Bilbao y García Dauder (2005), el conflicto y la forma de entender este proceso ha cambiado bastante a lo largo del tiempo. Hace solo unas décadas, eran esas situaciones que debían evitarse a toda cosa. A día de hoy, y gracias a enfoques como la Inteligencia Emocional y la dinámica de grupos, sabemos que si manejamos bien estas situaciones pueden ser beneficiosas.

No solo resultan útiles a menudo a nivel organizacional. En el escenario de una relación de pareja, por ejemplo, nos ayuda a conocernos mucho mejor, a saber dónde están los límites, a llegar a acuerdos e incluso a higienizar de problemas enquistados. Si la tensiones emergen con respeto y aceptación, todo puede manejarse con mayor facilidad.

Comprendamos entonces qué factores son los que pueden ayudarnos a resolver conflictos sin perder la calma.

Saber escuchar  hablar con asertividad

A menudo, escuchamos solo con un fin: para poder responder. En un conflicto no basta solo con dar la respuesta más hábil, esa donde esconder un ataque voraz al contrario.

Debemos ver el conflictos como un contexto donde ofrecer y recibir, donde saber escuchar y saber expresar. Es un flujo constante de retroalimentación donde ambas partes deben concederse para crear dinamismo y no alzar muros.

No te centres en los ataques, atiende la información

En un conflicto siempre hay reproches y a veces, no se expresan de manera adecuada. No debemos tampoco centrarnos en atender solo esas afrentas. Seamos capaces de leer información en apariencia invisible, de entender los gestos y las posturas.

Seamos esa figura relajada y centrada que lejos de perder la calma, sorprende al contrario por su buen hacer.

grupo simbolizando cómo resolver conflictos

La comunicación no violenta y la mirada intuitiva

Uno de los pilares del curso de Ismael Cala es la comunicación no violenta. Gracias a esta competencia, logramos controlar también esas emociones que a veces, nos hacen perder la calma en los conflictos. Así, cuando una mente se desprende de la rabia y el enfado, puede pensar con mayor claridad para elegir las mejores palabras, esas que lejos de dañar, armonizan el diálogo para llevarlo por buen camino.

A su vez, para resolver conflictos de manera efectiva, debemos hacer uso de una mirada intutiva. Esa que sabe dónde poner la atención para ver en el el otro aspectos donde podríamos llegar a acuerdos, esos puntos donde pueden alzarse puentes y no alambradas.

Empatía para ver las necesidades reales

Lo señalábamos al inicio. En el contexto de las desavenencias, las diferencias de intereses, los desencuentros y ese choque de intereses donde a menudo se inscriben los conflictos, es clave ser buenos gestores de la Inteligencia Emocional.

Gracias a ella, podemos no solo ser hábiles a la hora de comunicar, de escuchar, de hacer uso de la asertividad. Además, y gracias a la empatía, clarificaremos cuáles son las necesidades reales de la otra parte. Sabiendo esto, tendremos siempre un buen punto de partida desde el cual negociar.

Entender al otro, ponernos en su lugar y poder diferenciar entre necesidades reales y falsos intereses, se alza como una herramienta clave para llegar a buen puerto en un conflicto. Ese donde todas las partes puedan ganar.

mano con persona simbolizando cómo resolver conflictos

Para concluir, recordemos que en nuestro día a día son comunes este tipo de situaciones. Por tanto, antes de perder la calma y dar forma a situaciones desagradables, demos el paso. Aprendamos a resolver conflictos con inteligencia y tomemos ventaja en cualquier situación gracias a cursos como el que nos ofrece Ismael Cala.

  • Domínguez Bilbao, R. y García Dauder, S. (2005). Conflicto constructivo e integración en la obra de Mary Parket Follet. Athenea Digital, 7: 1-28.