Los arpegios en la guitarra: qué son y cómo realizarlos

11 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el profesor de guitarra Miguel Martínez
Una de las técnicas más atractivas y expresivas de la guitarra son los arpegios. Es importante conocerla y manejarla para que nuestra interpretación sea más variada y rica.

Cualquier guitarrista experimentado, sea del estilo que sea, es consciente de la gran utilidad musical que tienen los arpegios. Son un recurso expresivo muy utilizado por su gran versatilidad y variedad. Podemos encontrar innumerables ejemplos a lo largo del repertorio de guitarra clásica, pero también en estilos tan dispares como el rock, el flamenco o el jazz.

Pero sin duda, una de sus grandes ventajas es que admiten muchísimas combinaciones posibles, por lo que se pueden adaptar a cualquier tipo de música, ritmo, tempo, etc. Si queréis conocer el origen de los arpegios en la guitarra, qué son y cómo realizarlos, solo tenéis que continuar leyendo.

Origen de los arpegios

Emily Hopkins practicando arpegios

Como podréis adivinar por la propia palabra, la técnica de arpegiar es originaria del arpa. El arpa es un instrumento de cuerda o cordófono en el que las cuerdas están sujetas a un bastidor que tiene una pequeña caja de resonancia. Las cuerdas se tocan con los dedos y tienen un sonido muy característico.

El arpa, al igual que la guitarra o el piano, es un instrumento armónico, esto es, puede mantener más de una voz o plano sonoro de forma simultánea. Sin embargo, tiene una limitación importante, y es que la vibración de las cuerdas decae rápidamente a partir del instante en que son pulsadas.

Esto provoca que al tocar las notas simultaneas de un acorde, al poco de ser tocado apenas se apreciará su sonido. Para paliar esta carencia, los arpistas desarrollaron una técnica interpretativa propia llamada ‘arpegiar’, que consiste en tocar las notas del acorde de forma sucesiva de manera que su sonoridad se mantiene durante mucho más tiempo.

La técnica del arpegio aplicada a la guitarra

Aunque en menor grado, la guitarra tiene el mismo problema que el arpa. Mantener un acorde resulta complicado, sobre todo cuando estamos tocando una pieza lenta y la duración del acorde es relativamente larga.

En estos casos, los guitarristas recurrimos a los arpegios para poder mantener la sonoridad del acorde. La adaptación a nuestro instrumento se produce de una forma sumamente natural puesto que las semejanzas físicas e interpretativas entres ambos son considerables.

Se podría decir incluso que la guitarra es más versátil a la hora de ejecutar los arpegios, puesto que podemos cambiar de acorde modificando la digitación de la mano izquierda, pero sin alterar la de la derecha.

Cómo crear nuestros propios arpegios

Aunque existen algunos condicionantes a la hora de ‘diseñar’ un arpegio, lo cierto es que las posibilidades son enormes. Al fin y al cabo, un arpegio no deja de ser una combinación aleatoria de un número más o menos reducido de notas.

Para hacernos una idea, podemos echar un vistazo a la literatura musical para guitarra clásica. Las partituras de este tipo de música están plagadas de diferentes tipos de arpegios, desde los más sencillos a los más complicados.

Arpegios Sor Villalobos

Pero, para los que sois más creativos, os proponemos una serie de sencillos pasos para que podáis crear vuestros propios arpegios. Tomad nota:

  • Elegir la unidad de tiempo del arpegio. Generalmente suelen ocupar un tiempo completo del compás, una negra en un 2/4 o una negra con puntillo en un 9/8, por ejemplo. Aunque los hay que ocupan varios tiempos o incluso el compás entero.
  • Determinar cuántas notas va a contener el arpegio. Este punto suele ir estrechamente ligado al anterior. Si el arpegio va a durar una negra, lo más lógico es que contenga 4 semicorcheas. En cambio, si se desarrolla sobre una negra con puntillo las opciones más comunes son 3 corcheas o 6 semicorcheas.
  • Decidir la disposición de las notas. Un arpegio puede ser ascendente, descendente o una combinación de ambos.
Ejemplos de arpegio

Otras consideraciones

Como hemos dicho, los arpegios se pueden incluir en el repertorio de cualquier estilo, si bien es cierto que en algunos casos tendremos que tener en cuenta ciertas consideraciones. En el caso de la guitarra eléctrica (música pop o rock) podremos elegir entre tocar los arpegios con los dedos o con la púa.

En el primer caso, lo haremos como si fuera una guitarra clásica, pero en el segundo hay que tener en cuenta que a veces las notas de un arpegio no se tocan en cuerdas correlativas, por lo que tendremos tres opciones: desarrollar la suficiente habilidad para tocarlos saltándonos cuerdas, mutear las cuerdas que no queremos que suenen o modificar el arpegio para tocarlo en cuerdas contiguas.

Otra variante interesante para ejecutar los arpegios en la guitarra eléctrica es el denominado sweep-picking. Consiste en tocar amplios arpegios ‘barriendo’ las seis cuerdas de la guitarra con la púa.

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  • Rosales, G. (1997). Cábalas con la guitarra. El secreto del arte de tocar. Madrid. Fundación Autor.