Distintos peligros de nadar en aguas abiertas

Distintos peligros de nadar en aguas abiertas

Los amantes de nadar en aguas abiertas se exponen a factores muy diferentes a los de una piscina convencional. Si bien cruzar un río o un mar nadando es un interesante desafío, hay que tomar precauciones.

Antes de entregarse a la aventura, es necesario estar atentos a todas las circunstancias; un buen conocimiento del tema permite prevenir accidentes o problemas de salud fatales.

Los cambios climáticos, la temperatura del agua y el estado físico tienen vital relevancia ya que pueden ser los causantes de una experiencia negativa cuando no se los analiza con antelación.

Nadar en aguas abiertas, principales peligros

Como ya hemos mencionado, nadar en aguas abiertas no es lo mismo que hacerlo en una piscina controlada. Estos son algunos de los riesgos que hay que prevenir, antes de lanzarse a aguas abiertas:

Hipertermia

Los nadadores pueden sufrir una elevación desmedida de la temperatura corporal. En especial, esto sucede en días de sol fuerte por la larga exposición al mismo. Los síntomas varían según el nivel de hipertermia y la respuesta de cada organismo. Los más comunes, pero que requieren urgente intervención médica, son:
  • Calambres
  • Edemas
  • Golpe de calor que se manifiesta con diversas condiciones como falta de coordinación, convulsiones, fuertes dolores de cabeza, mareos, etc.
  • Deshidratación que provoca mareos hasta el punto de desmayos.
  • Fatiga, desequilibrio y sudoración.
  • Hipotermia.
aguas abiertas

Al nadar en aguas abiertas, la temperatura del agua puede disminuir el calor del cuerpo por debajo de los niveles necesarios. La sintomatología se agrava a medida que el frío se adueña del cuerpo. Los nadadores comienzan a sentir:

  • Lentitud en el pensamiento y en la capacidad del habla.
  • Rigidez en los músculos corporales.
  • Alucinaciones.
  • Disminución de la presión arterial.
  • Dificultades cardíacas.
  • Estado de coma.

Condiciones climáticas adversas

Los fuertes vientos producen olas y obstaculizan la posibilidad de nadar en aguas abiertas. El agua exhibe movimientos bruscos cuya fuerza puede generar lesiones. Los riesgos de entrar en el agua un día ventoso son los derivados de sufrir golpes o perder las fuerzas para avanzar.

Las lluvias suaves son, por lo general, una buena compañía para los amantes de la natación. Sin embargo, hay que estar atentos y salir a tiempo cuando el torrente es mayor; del mismo modo, hay que actuar en caso de tormentas eléctricas.

Algunos imprevistos

La falta de planificación y conocimiento de la zona elegida para nadar puede ser peligrosa. La presencia de hierbas o piedras inesperadas sorprende y provoca un riesgo de lesiones para los nadadores.

Asimismo, del mismo modo que se elige el lugar de ingreso, hay que tener visualizada la zona de salida. La natación en aguas abiertas sin rumbo es un peligro que podría terminar en una fatalidad.

El hecho de estar horas haciendo ejercicios sin encontrar tierra provoca agotamiento; el cuerpo comienza a sufrir las consecuencias y las fuerzas se acaban.

Distintas enfermedades

El agua contaminada es un factor de contagio para enfermedades bacterianas o parasitarias de diversa gravedad. Es fundamental tomar las medidas preventivas y asegurarse de nadar en aguas abiertas habilitadas.

Asimismo, las normas de higiene para un nadador deben cumplirse con la mayor exigencia posible. Es una forma de eliminar una gran cantidad de riesgos provocados por los agentes contaminantes en las playas u otro tipo de espacios.

aguas abiertas

 

Consejos para nadar en aguas abiertas

Estos sencillos consejos ayudarán al bañista a disfrutar de su experiencia en aguas abiertas:
  • Es importante contar con un plan de ruta que tenga los tiempos estimados para cada tramo de la carrera que se emprende.
  • No hay que nadar en aguas abiertas sin la compañía o supervisión de terceros que puedan acudir al rescate frente a cualquier riesgo o necesidad.
  • Se debe realizar una entrada paulatina en al agua con el fin de aclimatarse y evitar desequilibrios en la temperatura corporal. Esto también favorece la normalización del flujo sanguíneo.
  • Utilizar el equipamiento adecuado para enfrentar los cambios de temperatura o posibles adversidades.
  • Mantener la concentración, cuidar la respiración y emplear la mejor técnica para no llegar al agotamiento inmediato.
  • Es muy positivo controlar la ansiedad en situaciones de calambres, atascos u otros inconvenientes hasta recibir la ayuda necesaria.

Una actividad que alivia tensiones

Para muchos amateurs y profesionales, el hábito de nadar en aguas abiertas libera tensiones. El solo hecho de entrar en contacto con el mar o el río les permite olvidarse de problemas y relajar la mente, además de los beneficios físicos.

La natación siempre es un ejercicio muy recomendado porque se activan zonas cerebrales que combaten el estrés y los nervios. Para que esta rutina pueda ser parte de nuestras vidas sin riesgo, es importante que se sigan los consejos que hemos visto.