Cómo mejorar el autoconcepto: 4 ideas clave

Cómo mejorar el autoconcepto: 4 ideas clave

¿Cómo mejorar el autoconcepto? ¿En qué consiste este fenómeno? El autoconcepto podría definirse como aquella imagen que hemos creado de nosotros mismos. Incluye todas las connotaciones, tanto positivas como negativas, que hemos construido en torno a nuestro propio ser.

Según un estudio de López et al. (2016), este «está constituido por el conjunto de creencias que un individuo tiene de sí mismo». Es un término que tiene mucho que ver con la autoestima, aquella capacidad para querernos y valorarnos a nosotros mismos.

Así, mientras que la autoestima tiene más que ver con el «¿cómo y cuánto me quiero?», el autoconcepto está relacionado con el «¿cómo me veo a mí mismo?, ¿quién soy?».

Cómo mejorar el autoconcepto: 4 ideas clave

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¿Cómo mejorar el autoconcepto? ¿Qué significa mejorar el autoconcepto? Todo esto tiene que ver con potenciar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.

A través de ello, poco a poco, construiremos una imagen cada vez más positiva de nosotros mismos. El autoconcepto se relaciona con todas las facetas de nuestra vida: la personal, la laboral, la social, la académica...

En relación a esto último, según un estudio de González-Pineda (1993), citado en López et al. (2016), los alumnos con un buen rendimiento académico tiene un autoconcepto positivo, mientras que los de bajo rendimiento tienen un autoconcepto más bajo.

Es importante saber que la imagen que nos formamos de nosotros mismos, aunque positiva, debe ser realista para que resulte realmente saludable. Para ello, debemos conectar con nosotros mismos, con nuestras pasiones, nuestros valores y todo aquello que sentimos. ¿Cómo hacerlo? Aquí, hay 4 ideas para ello.

Descubrir qué es lo que nos gusta

Ya que el autoconcepto tiene que ver con nosotros mismos y con la imagen que nos creamos en base a esta idea, será importante empezar a conocernos mejor para potenciarlo. De esta forma, la primera manera para mejorar el autoconcepto es descubrir qué nos gusta.

Para eso, preguntémonos qué nos hace sentir bien ¿Qué es lo que nos genera malestar? A medida que vayamos entendiendo qué nos gusta, qué nos hace vibrar, qué nos emociona, podremos ir, poco a poco, descubriendo quienes somos.

Al descubrir esto, podremos empezar a trabajar en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por ejemplo, si descubrimos que nos gusta escribir, ¿por qué no probamos a explotar esta dimensión? Quizás esto nos lleve a conectar con nuestra faceta creativa.

Inviertir tiempo en cosas que nos hacen sentir bien

Una vez identifiquemos las cosas que nos gustan, eso es las que nos hacen sentir bien, probemos a ponerlas en práctica. Busquemos tiempo para nosotros, para disfrutar con lo que nos gusta. Esto, a su vez, nos llevará a conocernos más y por lo tanto, se convertirá en otra forma de mejorar el autoconcepto.

Es importante saber que autoconocernos y descubrir las cosas que nos gustan es un proceso que lleva mucho tiempo (¡prácticamente toda la vida!). Y es que, además, somos personas en evolución constante y, al igual que nuestros gustos e intereses cambian, también lo hace nuestro autoconcepto.

 

Tomar conciencia de los errores

tablero de visión

Otra idea clave para mejorar el autoconcepto tiene que ver con la toma de conciencia de nuestros propios errores. Al asumir los errores y responsabilizarnos de ellos (que no culpabilizarnos), estaremos un poco más cerca de la autoaceptación.

Según Shepard (1978), la autoaceptación es la satisfacción o felicidad de una persona consigo misma. Se trata, a su vez, de un elemento indispensable para una buena salud mental.

De esta forma, al potenciar nuestra autoaceptación, estaremos potenciando nuestro autoconcepto porque ambos van de la mano. El hecho de tomar conciencia de nuestros fallos posibilita que aceptemos que no somos perfectos y esto nos lleva a conocernos más y a ser más tolerantes con nosotros mismos.

Creer en nuestras habilidades

A todos se nos da mejor unas cosas que otras. Pero ¿realmente conocemos lo que se nos da bien? En este punto, como en los anteriores, será importante trabajar en el autoconocimiento.

Cuanto más nos conozcamos, más sabremos lo que se nos da bien. Una vez identificadas nuestras fortalezas y nuestras habilidades, creamos en ellas y pongámoslas en práctica.

Todo lo que tenga que ver con lo que sabemos hacer puede formar parte de nuestro autoconcepto y, por qué no, nos ayudará también a mejorarlo. Según un estudio de Esnaola et al. (2008), el autoconcepto está formado por diferentes dimensiones: la física, la personal y la social. Las habilidades personales tienen que ver, en realidad, con todas estas dimensiones.

Autoconcepto, personalidad y autoestima

Como hemos visto, el autoconcepto es un fenómeno clave en la construcción de nosotros mismos. En esta línea, tal y como sugieren Esnaola et al. (2008), el autoconcepto juega un papel decisivo y central en el desarrollo de nuestra personalidad. Además, añaden, un autoconcepto positivo está en la base del buen funcionamiento personal, social y profesional.

"Todas nuestras experiencias se funden en nuestra personalidad. Todo lo que nos ha pasado es un ingrediente".

-Malcolm X-

Y es que, autoconcepto y autoestima van también de la mano; así, si nos sentimos bien con nosotros mismos, es probable que nos respetemos más y que nos queramos más, y todo ello parece mejorar el autoconcepto. Esto puede mejorar, a su vez, nuestro bienestar personal y probablemente, también nuestra calidad de vida.

Por ello, será clave poner en práctica algunas de las ideas mencionadas: conocernos, respetarnos, no ser demasiado duros con nosotros mismos y, sobre todo, creer en nuestras propias capacidades.