La importancia de los ejercicios de escalas para los guitarristas

28 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el profesor de guitarra Miguel Martínez
A diferencia de otros instrumentistas para los que la ejecución de escalas es algo de lo más normal, para muchos guitarristas sigue siendo aún la "asignatura pendiente".

Cuando una persona se plantea aprender a tocar la guitarra, es normal que se vea a sí misma tocando sus temas favoritos, bonitas melodías e incluso elaborados solos. Sin embargo, una vez metidos en “faena”, tenemos que darnos cuenta de que para llegar a ese objetivo principal es absolutamente necesario trabajar la técnica “pura y dura”.

Y, a mayores, podríamos decir que, de entre todos los ejercicios técnicos que los guitarristas debemos trabajar, las escalas ocupan un lugar preferente. Lo curioso del tema de las escalas es que a menudo se les suele restar importancia, hasta el punto de que muchos guitarristas, sobre todo los estudiantes de guitarra clásica, apenas las practican en sus sesiones de estudio.

Entonces, si son tan importantes, ¿por qué descuidamos tanto su estudio? Esto se debe a que, en general, no somos conscientes de la verdadera importancia de los ejercicios de escalas para los guitarristas. El punto de partida del problema es que los guitarristas suelen asociar el estudio de escalas con su posterior uso en el campo de la improvisación.

Por este motivo, la mayoría de los guitarristas clásicos no les suelen otorgar mucha importancia, puesto que la improvisación es una práctica bastante infravalorada en esta disciplina. Y aunque es cierto que los guitarristas eléctricos en general estudian las escalas con mayor profusión, a menudo suelen caer en el error de pensar que son meros recursos melódicos para la improvisación, menospreciando la parte exclusivamente técnica de su estudio.

Los ejercicios de escalas para los guitarristas

El propósito de este artículo no es enumerar las distintas escalas que se pueden tocar. Para ello es posible consultar la bibliografía que figura al final del artículo o las numerosas páginas de internet en las que se habla de este tema.

Para lo que vamos a explicar, con un solo tipo de escala nos sería suficiente, puesto que para el resto de escalas el proceso sería exactamente igual. Evidentemente, cuantas más escalas manejemos, mucho mejor; primero porque nos aburriremos menos practicándolas y segundo porque además adquiriremos un amplio repertorio escalístico que nos vendrá muy bien en nuestras interpretaciones.

¿Por qué?

Las escalas poseen una cualidad muy importante que es su simplicidad, melódicamente hablando, claro. En otras palabras, una escala no es más que una sucesión de notas correlativas (por ejemplo, do, re, mi, fa, sol, la, si) que no nos costará memorizar. Este es el primer paso, que en el caso de la guitarra significa memorizar la posición de las notas en el mástil.

Por desgracia, la mayoría de guitarristas se suelen quedar aquí. Una vez que hemos “automatizado” la secuencia de notas y de dedos es cuando comienza el verdadero trabajo. Son muchos los aspectos técnicos de la guitarra que podemos mejorar con las escalas: la calidad y cantidad de sonido, la posición de las manos, la forma de pisar las cuerdas, la pulsación con la mano derecha –ya sea con los dedos o con la púa– y, quizá el más importante, la unión de cada nota con la siguiente.

Chica tocando la guitarra.

¿Cómo?

Con frecuencia los guitarristas novatos piensan que la única finalidad de las escalas es obtener velocidad. Es cierto que practicando escalas conseguiremos aumentar nuestra velocidad, pero más que como el fin último debemos verlo como una consecuencia. De hecho, para que el estudio de escalas surta el efecto deseado, han de practicarse a una velocidad más bien lenta.

Bien, teniendo en cuenta todo lo dicho hasta ahora, una posible propuesta de trabajo con escalas podría ser la siguiente: escogemos una escala, la que queramos, aunque se suele empezar por una escala mayor debido a que la sonoridad nos es muy familiar y detectamos más rápidamente los errores.

Memorizamos las notas y la digitación. Una vez que ya no necesitamos mirar el papel para tocar la escala podemos poner toda nuestra atención en el resto de factores involucrados en la producción del sonido. Dependiendo de nuestro nivel y capacidad de trabajo podremos trabajar uno o varios aspectos a la vez, aunque lo recomendable es hacerlo de uno en uno al menos en un primer momento.

Chico tocando ejercicios de escalas para los guitarristas.

Método de trabajo:

  • Unir bien una nota con la siguiente. Debemos conseguir que los dedos de la mano izquierda no se levanten antes de tiempo y que los de la derecha no toquen la cuerda antes de pulsarla. Lo ideal es que ambas manos estén totalmente sincronizadas para que no se produzcan silencios entre las notas.
  • Colocar bien la mano izquierda. Mientras tocamos la escala, debemos vigilar que la mano izquierda se mantenga paralela al mástil y evitar el contacto intencionado y continuo de la mano con el mástil. Todos los dedos han de pisar la cuerda con la punta teniendo todas las falanges dobladas y formando un semicírculo.
  • Trabajar la estabilidad de la mano izquierda. Cuando hacemos una escala ascendente hay que dejar colocados los dedos que intervienen en una misma cuerda, o sea, no levantar cada dedo a medida que vayamos tocando. En el caso de escalas descendentes hay que anticipar el dedo que va a tocar después, de manera que cuando le llegue el turno, ya esté colocado.
  • Posición de la mano derecha. Debemos mantener una buena colocación de la mano derecha en todo momento y buscar una posición lo más relajada posible, alejando la muñeca de la tapa de la guitarra.
  • Obtener un buen volumen sonoro. Uno de los hándicaps de la guitarra es el volumen. Utilizando las escalas, debemos trabajar la pulsación para conseguir el mayor volumen sonoro posible. Eso sí, sin sacrificar en ningún momento la calidad del sonido.

Ahora que ya conoces la importancia de los ejercicios de escalas para los guitarristas, si ya has empezado a manejar este instrumento, te recomendamos que no los descuides.

  • Carlevaro, A. (2006). Serie didáctica para guitarra, Vol. 1: Escalas diatónicas. Buenos Aires. Barry.
  • Lopategui Rodríguez, J.L. (1978). La técnica de la guitarra, I: Escalas y arpegios. Madrid. Alpuerto.
  • Pujol, E. (2007). Escuela razonada de la guitarra, Vol IV. Buenos Aires. Melos (Ricordi Americana).
  • Rosales, G. (1997). Cábalas con la guitarra. El secreto del arte de tocar. Madrid. Fundación Autor.