Pasos para convertirse en nadador profesional

27 enero, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por Fernando Clementin
¿Te has preguntado cómo se llega a ser un deportista de alto rendimiento en la disciplina de la natación? En realidad, esto no implica grandes secretos. A continuación, te ofrecemos un panorama de los requisitos para lograrlo.

Llegar a ser un nadador profesional es el sueño de muchos en todo el mundo. Claro está, no son demasiados los que llegan a lograrlo, ya que se requiere de mucha constancia y sacrificio, además de la infaltable cuota de talento. A continuación, analizaremos qué se necesita para sobresalir en este deporte.

Los parámetros que se utilizan para llegar a las competencias más exigentes de natación, como por ejemplo los Juegos Olímpicos, a menudo nos llevan a pensar si efectivamente hay gente que puede nadar esas distancias en tan poco tiempo.

Por caso, para los JJOO de 2016 en Río, un nadador debía recorrer 50 metros en un tiempo aproximado de 23 – 26 segundos. Exigente, ¿no?

No obstante, hay atletas verdaderamente capacitados para rendir así, y hasta para hacerlo mejor. Si te preguntas qué pasos hay que seguir para convertirse en un nadador profesional, no te pierdas las siguientes explicaciones.

Cómo llegar a ser un nadador profesional

Crecer en una piscina

El nivel de los nadadores profesionales hoy es tan alto que es un requisito casi indispensable el haber pasado una infancia muy relacionada a este deporte. No hacerlo es dar una ventaja casi insalvable con respecto a los demás.

Por citar un ejemplo, Mireia Belmonte, campeona olímpica española, practica natación desde los 4 años de edad. Desde ese entonces, y pese a dificultades físicas y enfermedades como alergias y asma, no se ha alejado de este maravilloso mundo nunca más.

Entrenar de manera planificada y responsable

Tal vez hasta suene cruel decir que un niño debe ‘sacrificar’ gran parte de su tiempo entrenando para ser un nadador exitoso, pero es una gran realidad. Esto se debe a que la niñez es el momento perfecto de la vida para aprender cosas nuevas; en cuanto a los deportes, es fundamental incorporar aquí una técnica correcta.

Además, en cuanto a la capacidad física, si el infante lleva a cabo planes de preparación que respeten su crecimiento pero que le exijan superarse, logrará ver los resultados en el futuro.

Contar con un entrenador que ofrezca de guía es esencial. De este modo, los aspectos técnicos, físicos y hasta mentales se verán cubiertos por un profesional desde un principio.

La parte psicológica, justamente, también se debe ir ‘moldeando’ desde la niñez. El futuro nadador profesional debe ser perfectamente capaz de afrontar situaciones de presión, nervios, ansiedad y adversidad; esto conformará una parte muy grande de su éxito con el paso del tiempo.

La adolescencia, el momento de dar el salto y competir

Llegados los 13 o 14 años de edad, el joven comienza a participar en competencias en las que se encuentra con nadadores de su región o país. Este es un aspecto elemental, ya que nada mejor que la competencia para fomentar en una persona las ganas de superación.

Para aprovechar esta etapa, será clave tener un plan de entrenamiento con metas realistas a corto y mediano plazo. Seguramente, además, serán necesarios trabajos complementarios, como sesiones de gimnasio y entrenamiento fuera de la piscina.

Desde luego, la técnica tampoco debe descuidarse. Los entrenos de los nadadores son realmente exigentes: hacen kilómetros y kilómetros en las piscinas, y sobre todo en temporadas de no competencia.

Como podrás imaginar, un deportista de esta edad hace muchos sacrificios para conseguir sus objetivos. Por lo general, se deben dejar de lado fiestas para poder asistir a una competencia y también se ha de llevar un plan de alimentación que no siempre coincide con los antojos de un adolescente, con todos los descubrimientos y las experiencias hermosas que esta edad conlleva.

El financiamiento y la relación con las federaciones

Un deportista no puede hacer todo por su cuenta. Por eso, lo más recomendable es buscar el patrocinio de empresas que apoyen al deporte para costear los viajes, entrenamientos, inscripciones, tratamientos, etc.

En ese sentido, también pueden ayudarte las federaciones de cada provincia o país. Su misión es, justamente, nuclear y representar a los deportistas de una disciplina; si participas en sus competencias y te destacas, de seguro te ofrecerán los medios para llegar más lejos.

La constancia lo es todo

Un nadador profesional, así como también los mejores en otras disciplinas, han pasado al menos diez años de práctica intensa para llegar a ese lugar. ¿Conoces la teoría de las diez mil horas, desarrollada por Malcolm Gladwell? Esta afirma que una persona debe, por 10 años, invertir unas cuatro horas diarias para volverse un experto.

Perfectamente podríamos aplicar este postulado a la natación. Por supuesto, esto implica no abandonar los planes ante los resultados adversos; la historia de cualquier nadador profesional contiene momentos de adversidad en cierto punto.

Fuente: Swimming World Magazine.

¿Y qué hay si ya no soy adolescente? Esto para nada significa que no tengas chances. Tan solo debes tener presente un objetivo realizable e ir por él de manera planificada, con la tutela de profesionales y, sobre todo, con total convicción y compromiso a lograrlo.

En definitiva, podríamos resumir los requerimientos para ser nadador profesional en tres:

  • Entrenamiento y planificación.
  • Visualización de objetivos.
  • Compromiso, constancia y fortaleza mental.

Cumpliendo esos tres pasos en un cierto período de tiempo, sumado a la posibilidad de competir y medirse contra otros de manera regular, de seguro llegaremos lejos. Desde luego, no todos podremos estar en la siguiente cita olímpica, pero no tengas dudas de que subirás muchos peldaños con esta fórmula mágica.