Técnica de la mano derecha: colocación y pulsación

19 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el profesor de guitarra Miguel Martínez
¿Quieres mejorar tu técnica guitarrística? En este artículo te desvelamos los aspectos clave para una buena colocación y pulsación en la mano derecha.

Cuando comenzamos a tocar la guitarra, normalmente anteponemos lo que queremos tocar a cómo debemos tocarlo. De hecho, mucha gente decide no apuntarse a clases de guitarra para evitar esta parte técnica que todo buen profesor exige a sus alumnos.

Si lo comparamos con un deporte con un elevado factor técnico como la natación, lo veremos más fácil, sobre todo si somos nadadores. Un nadador con una mala técnica llegará un momento en que por mucho que entrene no logre mejorar.

La técnica para los instrumentistas es muy importante, es la que nos permite avanzar, mejora la producción del sonido y hace que toquemos más cómodamente y sin cansarnos. En este artículo nos centraremos en la técnica de la mano derecha del guitarrista, explicaremos cuál es la mejor colocación y cómo conseguir una buena pulsación.

Principios generales sobre la colocación

El principio básico para una buena postura es siempre la relajación. Evidentemente, al tener que mantener una postura determinada con el instrumento, no podemos buscar una relajación total, pero sí la posición que más se aproxime. Cualquier tensión innecesaria nos limitará los movimientos, provocará más fatiga de la necesaria e incluso nos generará molestias. Una buena posición, además de relajación nos debe proporcionar la mayor libertad de movimientos posible.

La colocación de la mano derecha

Si aplicamos los principios anteriormente expuestos a la mano derecha, tendremos que buscar una posición lo más relajada posible y que nos facilite los movimientos de los dedos. Para ello basta con hacer una sencilla observación: si colocamos el antebrazo de forma horizontal con la palma de la mano hacia abajo y relajamos la mano, esta cae ligeramente formando un ángulo de unos 45 grados con el antebrazo.

Ese es el ángulo que debemos tratar de adoptar a la hora de colocar la mano sobre la guitarra. Es la posición más cercana a la relajación y la que nos proporcionará una pulsación fácil y fluida. Paradójicamente, la mayoría de los guitarristas noveles suelen adoptar la posición contraria, buscando la cercanía e incluso el contacto de la muñeca con la tapa de la guitarra.

Amós Lora tocando la guitarra.

La foto que tenemos sobre estas líneas del guitarrista Amós Lora ilustra a la perfección lo que estamos explicando. Se puede observar el ángulo que forma el dorso de la mano derecha con el antebrazo, manteniendo la muñeca alejada de la tapa y justo por debajo de la boca de la guitarra.

Los dedos ligeramente flexionados y con el pulgar por delante del resto de los dedos para evitar que este choque con ellos al tocar. Digamos que el pulgar tiene que tener su sitio para tocar, y el resto de los dedos el suyo.

En busca de una buena pulsación

Ahora que ya tenemos una buena colocación de la mano, vamos a hablar de la pulsación. La pulsación es la acción de tensar la cuerda para que al soltarla vibre. Se puede hacer con los dedos o con una púa, pero en ambos casos nuestra prioridad es conseguir que la cuerda vibre en el mismo plano que la tapa, o sea, paralela a esta.

Para ello debemos darnos cuenta de un detalle: la dirección en la que tensemos la cuerda será la dirección en la que vibre, por lo que debemos conseguir que los dedos tensen la cuerda en dirección paralela a la tapa de la guitarra. ¿Cómo hacemos esto?

Si tocamos con púa debemos colocarla en dirección perpendicular a la guitarra y tensar la cuerda hacia arriba o hacia abajo y soltar. Si tocamos con los dedos nos encontramos con dos formas de hacerlo: tirar o apoyar. Es importante destacar que no son dos técnicas excluyentes sino todo lo contrario.

Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes y por ello son complementarias. Un buen guitarrista perseguirá, de hecho, el dominio de ambas. Además, manteniendo una buena posición de la mano podremos cambiar de la una a la otra de forma natural.

Amós Lora apoyando.

  • La técnica de apoyar: se basa en que el dedo que realiza la pulsación utiliza la cuerda inmediatamente superior para detener su movimiento. Se podría decir que usa esa segunda cuerda como freno. Esta técnica se utiliza sobre todo para destacar melodías, escalas, etc. El apoyarnos en la cuerda superior nos permite aplicar una mayor fuerza en la pulsación. Por ello, su principal ventaja es que nos proporciona una gran sonoridad. Como contrapartida hay que señalar que es un poco menos ágil que la de tirar y, además, no permite que la cuerda superior a la que tocamos vibre a la vez que esta.
  • La técnica de tirar: consiste en que el dedo que pulsa la cuerda solo actúa sobre ella, sin influir en la posible vibración de la cuerda superior. Es la técnica utilizada a la hora de ejecutar arpegios, acordes con varios dedos de forma simultánea o trémolos, entre otros. Favorece una mayor agilidad y velocidad, además de permitir que todas las cuerdas puedan vibrar de forma simultánea. Su principal desventaja es la sonoridad que es algo menor que con la técnica del apoyado.

Si consigues poner en práctica estas pautas te garantizamos que tu forma de tocar cambiará radicalmente, lo harás de manera más fácil y con un menor esfuerzo. Es cierto que trabajar la técnica es una tarea ardua, pero sin duda, merece la pena, ¡Ánimo!

  • Pujol, E. (2007). Escuela razonada de la guitarra, Vol IV. Buenos Aires. Melos (Ricordi Americana).
  • Rosales, G. (1997). Cábalas con la guitarra. El secreto del arte de tocar. Madrid. Fundación Autor.