5 cosas que la natación te puede enseñar sobre la vida

29 enero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Fernando Clementin
Es innegable que, como cada uno de los desafíos que afrontamos en la vida, podemos extraer muchas enseñanzas de la natación. Conoce las lecciones más destacadas de esta apasionante disciplina.

Todos los deportistas, tanto los amateur como los de la élite, han aprendido muchísimo durante su trayecto en cada disciplina. En su curso de natación, Mireia Belmonte puede hablarnos largo y tendido de esto. Descubre junto a la campeona español cuáles son las cosas que la natación te puede enseñar y que puedes extrapolar a otros aspectos de la vida.

5 cosas que la natación te puede enseñar sobre la vida misma

1. Arriésgate a salir de la zona de confort

Sobre todo al momento de aprender a nadar, lo que hacemos no es otra cosa que enfrentar nuestros miedos. ¿Alguien se sintió cómodo al lanzarse a la inmensidad de la piscina sin flotadores por primera vez? 

Tal vez muchos lo minimizan porque aprendieron de pequeños, con sus padres o con profesores que velaban por su seguridad todo el tiempo. Sin embargo, incluso en ese ambiente seguro, se trata de un ejercicio que exige adaptarnos a otro medio totalmente diferente.

Los humanos no fuimos hechos para el agua, y aún así nos sumergimos en ella para superarnos a nosotros mismos cada día. ¿No es, acaso, una manera de salir de lo que comúnmente se denomina “zona de confort“?

Imagen: El País.

2. Aunque sea invisible, el trabajo en equipo es fundamental

Cuando un nadador consigue un objetivo y se sube a lo más alto del podio, está el solo. Los flashes, las cámaras y los reportajes recaen todos en si persona. Por un lado, está bien que así sea; es el protagonista del momento y se lo ha ganado.

No obstante, detrás de él suele haber un grupo de trabajo que se ha esforzado casi a la misma altura que el deportista en cuestión. Nos referimos a los entrenadores, nutricionistas, kinesiólogos y psicólogos; no se puede dejar de lado, por supuesto, a la familia y los amigos.

Todos ellos conforman los cimientos del éxito del nadador. Como muchas figuras de esta disciplina lo han afirmado, es un deporte que se inclina hacia el individualismo; sin embargo, no se puede opacar la relevancia del trabajo de todos.

3. Los resultados se consiguen con el esfuerzo de cada día

Como alguna vez afirmó —con total razón— la leyenda olímpica Usain Bolt, un deportista entrena muchísimos años para pruebas que duran, en ocasiones, menos de un minuto. Así como en el atletismo, en la natación ocurre algo similar.

Los nadadores pasan años de sus vidas entrenando para tener una oportunidad de competir, en el mejor de los casos, en una cita olímpica. Pero, ¿cuánto dura esa prueba? ¿Cuántos años de esfuerzo hay detrás de esa oportunidad?

Sin dudas, se trata de una de las grandes cosas que la natación te puede enseñar sobre la vida: para lograr algo, debes apelar a la constancia, al esfuerzo y dejar absolutamente de lado la chance de darte por vencido.

4. La mentalidad lo es todo

Este punto va de la mano del anterior. Si lo pensamos detenidamente, la natación es un deporte que puede volverse “aburrido” rápidamente. Si un nadador se pasa dos o tres horas por día entrenando desde los diez o doce años de edad, es lógico que, en algún momento, necesite renovar sus energías.

Para que la mente siga motivada y empuje al deportista a la superación personal, se necesitan varios factores. Primero, es fundamental contar con un buen entrenador, que sepa innovar con sus rutinas y evitar así la monotonía; muchas veces, entrenar menos pero con intensidad acaba siendo mucho más conveniente que varias horas en la piscina.

Por otro lado, trazarse objetivos realizables e ir paso a paso es indispensable. En este sentido, tanto el psicólogo como el grupo de apoyo del deportista cumplen un rol central.

La cabeza, como motor del ser humano, tiene que ser la gran fortaleza de todo deportista. Sobre todo a la hora de afrontar los traspiés. Como señaló el nadador olímpico argentino José Meolans, “el éxito es la suma de todos los fracasos”.

5. La importancia de los buenos hábitos

Especialmente en los años previos al profesionalismo, la vida de un nadador puede ser particularmente demandante. Muchos entrenan por la madrugada —desde las 5 a.m.—, luego siguen con sus actividades académicas y retoman el entreno por la tarde, sea en el gimnasio o en la piscina.

¿Piensas que les resulta fácil? Por supuesto que no, y mucho más en la adolescencia, cuando las ganas de divertirnos a menudo amenazan con desviarnos del camino. Sin embargo, ahí aparece otra de las grandes virtudes de las personas exitosas: las buenas costumbres.

Si repasas las historias de vida de los deportistas más sobresalientes de la actualidad, verás que todas están marcadas por horas de viaje, pocos gustos culinarios y muchas horas de descanso cuando los demás salían a divertirse. Se desprende de esto una importante conclusión: entrenar la mente es tan importante como fortalecer el cuerpo.

En definitiva, tenemos mucho que aprender de un deporte como la natación. Por supuesto, también de sus protagonistas; y más todavía en los casos como el de Mireia Belmonte, quien ha dedicado toda una vida a esta pasión.