5 claves para desarrollar tu pensamiento crítico

Valeria Sabater · 26 febrero, 2019
En esta época en la que la información fluye a cada instante y es a menudo contradictoria, es necesario que desarrollemos al máximo nuestro pensamiento crítico.

El pensamiento crítico nos da claridad y nos regala libertad. Pocos enfoques son tan reveladores como esta perspectiva desde la cual tener voz propia y saber defendernos. Es un modo de dejar a un lado los prejuicios para seguir nuestros objetivos evaluando riesgos, vislumbrando cualquier oportunidad.

Lo queramos o no, a día de hoy estamos obligados a dudar de casi todo. En una época donde la información es tan rápida, compleja y abundante, es necesario ser prudentes, críticos y tener una mente despierta. Así, quien no duda y acepta todo lo que lee y ve a la primera, corre el riesgo de ser controlado por otros, de asumir falsedades, de dejarse llevar por opiniones sesgadas.

Decía Jean Paul-Sartre que nada es tan importante como actuar. En el momento en que lo hacemos aparecen alternativas y dejamos a un lado la inmovilidad. De este modo, si actuamos, si damos el paso y aprendemos a desarrollar un pensamiento crítico, no solo dejaremos de estar condicionados por otros. Además, mejoraremos la creatividad y la intuición.

Al fin y al cabo, toda personalidad creativa tiene tras de sí un espíritu crítico, una esencia capaz de desafiar lo establecido siguiendo su voz interna para evitar el conformismo y avanzar. Un modo de lograrlo es a través de valiosos cursos de desarrollo personal como los que nos proponen expertos en el tema como Ismael Cala.

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace

–Jean-Paul Sartre–

bombillas simbolizando el pensamiento crítico

Claves para desarrollar el pensamiento crítico

René Descartes, padre de la filosofía moderna, solía enfatizar la idea de que nada era tan importante como dudar. Solo cuando lo hacemos, solo cuando ponemos en duda datos, dogmas y axiomas absolutos, alcanzamos la verdad y un auténtico pensamiento crítico.

Ahora bien, no se trata ni mucho menos de desconfiar de todo lo que nos dicen, leemos o vemos. Se trata de no quedarnos con la primera opción, de ser capaces de contrastar, relativizar. Es una tarea constante que podemos entrenar a través de las siguientes propuestas.

1. Aprender a ser más reflexivos

La reflexibilidad nos permite entender la magnitud de nuestras acciones, nos ayuda a ser prudentes, a analizar la realidad y a pasarla antes por adecuados filtros. Asimismo, es necesario entender un detalle. La persona reflexiva no solo es aquella que analiza con calma lo que acontece a su alrededor.

La reflexión implica también atendernos a nosotros mismos. Comprender nuestras emociones, ser más cautos, regular nuestras preocupaciones y saber decidir mejor al hallar un equilibrio entre necesidades y oportunidades.

2. Aprender lógica y reconocer sesgos

La lógica nos permite razonar mejor y realizar las adecuadas inferencias sobre lo que percibimos por nuestros sentidos. Más allá de lo que podamos pensar, lógica y creatividad tienen un lazo especial.

Un pensamiento lógico nos ayuda a ver lo que no es útil, lo que no es cierto, lo que no es consistente. Es esa visión que nos permite descartar posibilidades para quedarnos con lo que de verdad es interesante, válido y útil. Las personas creativas, por tanto, también necesitan eliminar lo que no ayuda para quedarse con esos ámbitos en los que hay mayores potenciales.

Cabeza que simboliza el mecanismo del pensamiento.

Asimismo, también es fundamental tener en nuestro interior un adecuado detector de sesgos. El pensamiento crítico se sustenta en esa habilidad que permite no dejarse llevar por lo establecido, por prejuicios, sesgos y estereotipos.

3. Siempre curioso, siempre motivado

Quien acepta todo lo que le dicen y se queda con las primeras opciones carece de curiosidad. El pensamiento crítico necesita el impulso de la motivación y la luz de la curiosidad para ir más allá, para abrirse paso entre las tinieblas, entre la información difusa, entre quienes buscan controlarnos o manipularnos.

4. Empatía

¿Qué relación puede tener la empatía con el pensamiento crítico? En realidad mucha. Si no aprendemos a conectar con los demás no comprenderemos realidades ajenas a las nuestras. Así, ser capaces de ponernos en la piel de los demás nos permite, entre otras cosas, entender cómo han llegado a las conclusiones o ideas que defienden.

5. Sigue tu intuición

A menudo nos sentimos mediados por lo que nuestros amigos, familia o compañeros de trabajo nos dicen. Los pensamientos de los demás dejan huella en nosotros. Además, si hay algo que buscamos las personas es sentirnos aceptados, formar parte del grupo, ser validados.

Por ello, es común que en ocasiones elijamos no debatir con ellos, no negar lo que nos dicen y, lo que es peor, seguirles las corriente, aunque a veces lo que nos digan nos parezca algo contradictorio. Hacer eso implica dejar de ser nosotros mismos en muchas ocasiones. Debemos ser más atrevidos y, sobre todo, conectar con nuestra intuición.

perfiles de colores simbolizando el pensamiento crítico

Hay veces en que en medio del ruido ambiental esa voz interior nos da siempre la mejor respuesta. Ella es la que nos susurra aquello de “atrévete, da un paso atrás, busca otra salida, lánzate y arriésgate porque te saldrá bien”. Hagamos caso de la intuición porque también ella parte de nuestro pensamiento crítico, ese que nos permite tomar decisiones más valientes.

Para concluir, tal y como hemos señalado al inicio, es más importante que nunca despertar este tipo de enfoque en nosotros. El mundo avanza cada vez más deprisa, hay más informaciones, más dinámicas, más presiones. Una visión crítica será ese facilitador capaz de abrirnos mejores caminos.

Cursos como el que nos propone Ismael Cala nos ayudarán a despertar esta valiosa competencia del desarrollo personal.